¿Soy candidato a la cirugía láser? Las 5 preguntas clave sobre miopía, astigmatismo e hipermetropía
La cirugía refractiva permite corregir problemas visuales como la miopía, el astigmatismo o la hipermetropía mediante técnicas cada vez más precisas, seguras y personalizadas. Gracias a los avances tecnológicos en oftalmología, muchos pacientes pueden reducir o incluso eliminar su dependencia de gafas y lentillas con procedimientos mínimamente invasivos y de rápida recuperación. El Dr. Alfredo Castillo, jefe de Servicio de Oftalmología de Olympia Quirónsalud, explica cuáles son las dudas más frecuentes y qué factores determinan si una persona es candidata a este tipo de cirugía.
Quitarse las gafas o las lentillas es una idea que muchas personas llevan años planteándose. Sin embargo, antes de dar el paso hacia una cirugía refractiva suelen aparecer dudas muy concretas: ¿me dolerá?, ¿volveré a ver bien?, ¿puede operarse cualquier persona?, ¿y si tengo mucha graduación?
Según explica el Dr. Alfredo Castillo, jefe de Servicio de Oftalmología de Olympia Quirónsalud, "la cirugía refractiva ha evolucionado enormemente en las últimas décadas y hoy disponemos de técnicas muy precisas, seguras y personalizadas para corregir miopía, hipermetropía y astigmatismo".
Especialista en cirugía refractiva con una trayectoria de más de 30 años y formación internacional en centros de referencia como Harvard Medical School, el Dr. Castillo destaca que el éxito de este tipo de procedimientos depende, sobre todo, de una correcta valoración previa del paciente.
Estas son las cinco preguntas más frecuentes que se hacen quienes están pensando en operarse.
1. ¿Puede operarse cualquier persona?
No siempre. Aunque la mayoría de los pacientes con miopía, hipermetropía o astigmatismo pueden beneficiarse de alguna técnica de cirugía refractiva, es fundamental realizar un estudio oftalmológico completo.
"Analizamos factores como el grosor de la córnea, la estabilidad de la graduación, la calidad lagrimal, la edad y el estilo de vida del paciente", explica el Dr. Alfredo Castillo.
En general, los especialistas recomiendan esperar a que la graduación permanezca estable al menos durante un año. También es importante descartar patologías corneales, ojo seco severo o determinadas enfermedades oculares.
Actualmente existen diferentes opciones quirúrgicas:
- Cirugía láser corneal (LASIK, PRK o SMILE)
- Lentes intraoculares fáquicas
- Técnicas combinadas personalizadas
"Hoy podemos adaptar la cirugía a prácticamente cada perfil visual. No todos los ojos son iguales y tampoco todas las técnicas sirven para todos los pacientes", añade.
2. ¿La operación duele?
Es una de las preguntas más habituales y también uno de los mayores miedos. La respuesta es no.
La cirugía refractiva se realiza con anestesia tópica mediante gotas y el procedimiento suele durar apenas unos minutos por ojo.
En general, todas las técnicas de cirugía refractiva son prácticamente indoloras. La excepción es la PRK, que puede provocar más molestias y lagrimeo durante las primeras horas tras la intervención.
Tras la intervención puede aparecer sensación de arenilla, lagrimeo o sensibilidad a la luz, especialmente en técnicas superficiales como la PRK. No obstante, estos síntomas suelen remitir en pocas horas y la recuperación acostumbra a ser rápida.
Muchos pacientes experimentan una mejoría visual prácticamente inmediata.
3. ¿Cuánto tiempo tardaré en recuperar la visión?
Depende de la técnica utilizada y de las características de cada ojo.
En procedimientos como LASIK, la recuperación visual suele ser muy rápida y muchos pacientes recuperan una visión funcional en 24-48 horas. En otras técnicas, como PRK, el proceso puede requerir algunos días más.
En el caso de las lentes fáquicas, la recuperación visual es especialmente rápida. Además, Olympia Quirónsalud al ser uno de los pocos centros que realiza la intervención en ambos ojos el mismo día, muchos pacientes experimentan una mejoría de la nitidez visual prácticamente inmediata tras la cirugía.
"El objetivo no es solo dejar de depender de las gafas, sino conseguir una buena calidad visual adaptada a las necesidades de cada persona", explica el Dr. Castillo.
Por eso, antes de la cirugía se analiza también el tipo de trabajo del paciente, sus hábitos deportivos y el uso diario de pantallas.
4. ¿Y si tengo muchas dioptrías?
Tener una graduación alta ya no significa quedarse fuera.
En los últimos años, la oftalmología ha avanzado mucho gracias a las lentes intraoculares faquicias, especialmente indicadas en pacientes con miopías elevadas o córneas no aptas para láser.
"En determinados casos implantamos lentes intraoculares sin necesidad de eliminar el cristalino. Esto permite corregir graduaciones muy altas con una excelente calidad visual", explica el oftalmólogo.
Estas técnicas son cada vez más frecuentes entre pacientes jóvenes que buscan independencia de gafas y lentillas.
5. ¿Los resultados son permanentes?
La corrección visual conseguida mediante cirugía refractiva suele ser estable a largo plazo.
Sin embargo, el ojo sigue envejeciendo con el tiempo y pueden aparecer cambios naturales relacionados con la edad, como la presbicia o vista cansada.
"Lo importante es entender que la cirugía corrige el defecto refractivo existente en ese momento. Después, el ojo puede experimentar cambios normales asociados al envejecimiento", aclara el Dr. Castillo.
Por eso, una valoración individualizada y unas expectativas realistas son fundamentales antes de cualquier intervención.
Una cirugía cada vez más personalizada
La oftalmología es una de las especialidades médicas que más ha evolucionado tecnológicamente en los últimos años.
En Olympia Quirónsalud, el Servicio de Oftalmología incorpora plataformas diagnósticas avanzadas y técnicas mínimamente invasivas que permiten personalizar cada procedimiento.
"Hoy podemos ofrecer soluciones muy precisas, con tiempos de recuperación rápidos y un alto nivel de satisfacción para el paciente", concluye el Dr. Alfredo Castillo.



