Escoliosis: más allá de los estiramientos
La escoliosis es una alteración tridimensional de la columna vertebral caracterizada por una curvatura lateral anormal que suele acompañarse de rotación vertebral. Aunque puede aparecer a cualquier edad, es especialmente frecuente que se diagnostique durante la infancia y la adolescencia, coincidiendo con las etapas de crecimiento.
En muchos casos, la escoliosis no provoca dolor ni limita las actividades cotidianas. Sin embargo, algunas personas pueden experimentar molestias musculares, sensación de rigidez, fatiga en la espalda o limitaciones funcionales.
Ante esta situación, el ejercicio físico desempeña un papel importante. Sin embargo, no todos los ejercicios tienen la misma finalidad. El fortalecimiento muscular y el trabajo de movilidad deben ocupar un lugar prioritario, mientras que los estiramientos pueden utilizarse como complemento cuando existe una limitación específica de flexibilidad o tensión muscular.
«Cuando hablamos de ejercicio en personas con escoliosis, no debemos pensar únicamente en estirar la espalda. Es fundamental desarrollar una musculatura fuerte, mejorar la movilidad de la columna y las articulaciones y trabajar el control del tronco. El objetivo es conseguir una espalda funcional, capaz de soportar las demandas de la vida diaria y de la actividad física», explica el Dr. Iván Sánchez.
¿Cómo saber si tienes escoliosis? Los síntomas más frecuentes
La escoliosis puede pasar desapercibida durante años, especialmente cuando la curvatura es leve. En ocasiones, las primeras señales son cambios visibles en la postura corporal.
Entre los signos más habituales se encuentran:
- Un hombro más elevado que el otro.
- Asimetría en la cintura o en la posición de las caderas.
- Una escápula más prominente.
- Desviación visible del tronco.
- Mayor prominencia de un lado de la espalda al inclinarse hacia delante.
- Molestias musculares, rigidez o sensación de cansancio en la espalda, aunque no siempre están presentes.
El Dr. Sánchez recuerda que no todas las personas con escoliosis presentan dolor y que la intensidad de las molestias no siempre está relacionada con el grado de curvatura.
«Ante una sospecha de escoliosis, es importante realizar una valoración especializada para determinar el tipo de curvatura, su magnitud y el riesgo de progresión, especialmente en niños y adolescentes que todavía están creciendo».
¿Por qué es importante fortalecer la musculatura cuando tienes escoliosis?
El fortalecimiento muscular es uno de los pilares del ejercicio físico en las personas con escoliosis. Una musculatura bien acondicionada permite mejorar la capacidad del tronco para estabilizarse, soportar cargas y realizar movimientos de forma eficiente.
Es especialmente interesante trabajar:
- Musculatura abdominal y del tronco: contribuye a la estabilidad y al control del movimiento.
- Musculatura paravertebral: participa en el mantenimiento de la estabilidad de la columna y en los movimientos de la espalda.
- Musculatura glútea y de la pelvis: interviene en el control de la posición pélvica y en la transmisión de fuerzas entre el tronco y las extremidades.
- Musculatura de las extremidades: permite mejorar la capacidad funcional y realizar actividades cotidianas y deportivas con mayor seguridad.
«No debemos entender el fortalecimiento como un intento de corregir la curva simplemente haciendo trabajar más unos músculos que otros. Hay que valorar a cada paciente, conocer su patrón de escoliosis y diseñar un programa de ejercicio que mejore su capacidad muscular, su estabilidad y su control del movimiento», señala el Dr. Sánchez.
El entrenamiento de fuerza debe adaptarse a la edad, la condición física, las características de la curvatura y los objetivos de cada persona. No está contraindicado por el simple hecho de tener escoliosis, aunque determinadas situaciones pueden requerir modificaciones y supervisión profesional.
La movilidad: otro elemento fundamental para una espalda funcional
Además de fortalecer, es importante mantener una buena movilidad de la columna vertebral y de las articulaciones relacionadas con el movimiento del tronco.
La movilidad torácica, lumbar y de las caderas permite realizar los movimientos cotidianos con mayor facilidad y evita que determinadas zonas tengan que compensar las limitaciones de otras.
El trabajo de movilidad puede incluir:
- Movimientos controlados de flexión y extensión de la columna.
- Rotaciones torácicas adaptadas a las características de cada paciente.
- Movilidad de las caderas y de la pelvis.
- Ejercicios de coordinación entre el tronco y las extremidades.
- Trabajo de control postural durante los movimientos.
«La movilidad no consiste en forzar la columna para conseguir que se mueva más. Se trata de mejorar la calidad del movimiento, respetando las características anatómicas de cada paciente. En la escoliosis, es especialmente importante individualizar los ejercicios y evitar movimientos que generen dolor o compensaciones».
Seis ejercicios para trabajar la fuerza, la movilidad y el control del tronco
El Dr. Iván Sánchez propone seis ejercicios que pueden formar parte de un programa de actividad física para personas con escoliosis. Son ejemplos de trabajo general y deben adaptarse a las características de cada paciente. No constituyen un protocolo corrector universal.
1. Bird-dog: fortalecimiento y estabilidad del tronco
Objetivo: trabajar la musculatura estabilizadora del tronco y mejorar la coordinación entre las extremidades.
Cómo realizarlo:
- Colócate a cuatro patas, con las manos debajo de los hombros y las rodillas debajo de las caderas.
- Activa suavemente la musculatura abdominal.
- Extiende un brazo hacia delante y la pierna contraria hacia atrás.
- Mantén la pelvis estable, evitando que el tronco rote o se incline.
- Regresa lentamente a la posición inicial y cambia de lado.
- Realiza entre 8 y 10 repeticiones por lado, según tu capacidad.
2. Puente de glúteos: fortalecimiento de la musculatura posterior
Objetivo: fortalecer los glúteos y mejorar el control de la pelvis.
Cómo realizarlo:
- Túmbate boca arriba con las rodillas flexionadas y los pies apoyados en el suelo.
- Activa el abdomen.
- Eleva la pelvis hasta conseguir una alineación cómoda entre hombros, caderas y rodillas.
- Mantén la posición unos segundos sin arquear excesivamente la zona lumbar.
- Desciende lentamente.
- Realiza entre 10 y 12 repeticiones.
3. Plancha lateral adaptada: estabilidad del tronco
Objetivo: trabajar la musculatura lateral del abdomen y mejorar la estabilidad del tronco.
Cómo realizarlo:
- Túmbate de lado, apoyando el antebrazo en el suelo.
- Flexiona las rodillas para realizar una versión más sencilla.
- Eleva la pelvis, manteniendo una alineación cómoda entre hombros, caderas y rodillas.
- Mantén la posición sin dejar caer la pelvis.
- Regresa lentamente a la posición inicial.
- Mantén entre 10 y 20 segundos, adaptando el ejercicio a tu capacidad. La progresión y la duración pueden variar según el patrón de escoliosis y la valoración individual.
4. Gato-vaca: movilidad controlada de la columna
Objetivo: mejorar la movilidad de la columna vertebral y reducir la sensación de rigidez.
Cómo realizarlo:
- Colócate a cuatro patas, con las manos alineadas con los hombros y las rodillas con las caderas.
- Redondea suavemente la espalda, llevando la barbilla hacia el pecho.
- Después, realiza el movimiento contrario, descendiendo suavemente el abdomen y elevando la mirada sin forzar el cuello.
- Alterna ambos movimientos de forma lenta y controlada.
- Realiza entre 8 y 10 repeticiones.
5. Rotación torácica: movilidad de la parte superior de la espalda
Objetivo: trabajar la movilidad de la columna dorsal y mejorar la coordinación del tronco.
Cómo realizarlo:
- Colócate tumbado de lado, con las rodillas flexionadas y los brazos extendidos delante del cuerpo.
- Mantén las rodillas juntas y apoyadas.
- Abre lentamente el brazo superior hacia el lado contrario, acompañando el movimiento con el tronco.
- Llega hasta donde permita tu movilidad, sin forzar.
- Regresa lentamente a la posición inicial y cambia de lado.
- Realiza entre 8 y 10 repeticiones por lado, siempre que el movimiento esté indicado.
6. Sentadilla: fortalecimiento global y control postural
Objetivo: mejorar la fuerza de las extremidades inferiores y el control del tronco durante un movimiento funcional.
Cómo realizarlo:
- Colócate de pie con los pies separados aproximadamente a la anchura de los hombros.
- Mantén el tronco estable y la mirada al frente.
- Flexiona las caderas y las rodillas, llevando los glúteos hacia atrás.
- Desciende hasta donde puedas mantener una técnica correcta.
- Regresa a la posición inicial de forma controlada.
- Realiza entre 10 y 12 repeticiones, adaptando la profundidad y la dificultad.
¿Y qué papel tienen los estiramientos en la escoliosis?
Los estiramientos siguen teniendo utilidad, pero no deberían ser la única ni la principal herramienta de ejercicio.
Pueden ayudar a mejorar la flexibilidad de determinados grupos musculares, aliviar la sensación de tensión y facilitar algunos movimientos cuando existe una limitación específica de movilidad.
Entre los más utilizados se encuentran los estiramientos de isquiotibiales, musculatura de la cadera y región glútea, así como determinados ejercicios de movilidad lateral del tronco.
Sin embargo, es importante evitar la idea de que estirar la zona que parece más tensa o acortada va a corregir necesariamente la escoliosis.
«En una columna con escoliosis estructural, las asimetrías musculares y las limitaciones de movilidad pueden ser diferentes en cada paciente. Por eso, no recomiendo realizar estiramientos de forma indiscriminada ni intentar corregir la postura únicamente mediante ellos. Hay que valorar qué necesita cada persona y combinar el trabajo de movilidad con el fortalecimiento y el control motor», explica el Dr. Sánchez.
¿Se puede corregir la escoliosis con ejercicio?
Es importante diferenciar entre mejorar la función de la espalda y modificar la deformidad estructural de la columna.
El ejercicio físico general permite mejorar la condición muscular, la movilidad, la capacidad funcional y el bienestar físico. Sin embargo, no todos los programas de ejercicio tienen capacidad demostrada para modificar la curvatura estructural.
En determinados pacientes, especialmente niños y adolescentes con escoliosis idiopática, los ejercicios fisioterapéuticos específicos para escoliosis (PSSE).
La evidencia científica también ha estudiado el papel del entrenamiento de fuerza. Algunos metaanálisis han encontrado resultados favorables en adolescentes con escoliosis idiopática, aunque todavía existen limitaciones metodológicas y no se puede extrapolar su eficacia a todas las edades y tipos de escoliosis.
El tratamiento depende de factores como la edad, el grado de curvatura, la madurez esquelética, la progresión de la deformidad y la presencia de síntomas.
En las curvas leves puede ser suficiente realizar un seguimiento periódico, mientras que en determinados adolescentes en crecimiento puede recomendarse un corsé ortopédico para intentar frenar la progresión. En los casos más graves o progresivos, puede ser necesario valorar el tratamiento quirúrgico.
El Dr. Iván Sánchez insiste en que no existe una única rutina de ejercicios adecuada para todas las personas con escoliosis.
«Mi recomendación es que las personas con escoliosis no centren su actividad física exclusivamente en los estiramientos. Es importante trabajar la fuerza, la movilidad y el control del tronco, además de mantener una actividad física regular. Los estiramientos pueden complementar ese trabajo cuando están indicados, pero no deben sustituirlo. Lo fundamental es realizar una valoración correcta y establecer un programa adaptado a cada paciente», concluye el especialista.



