16/06/2026

A partir de los 45, leer de cerca ya no tiene por qué ser un esfuerzo

La presbicia o vista cansada es un proceso natural del ojo, pero hoy existen soluciones para recuperar una visión cómoda a todas las distancias.

Empieza de forma casi imperceptible. Primero hay que alejar un poco el móvil para leer un mensaje. Después cuesta enfocar la carta del restaurante con poca luz. Más adelante llegan los dolores de cabeza tras pasar tiempo leyendo o trabajando delante del ordenador.

La escena se repite cada día en millones de personas mayores de 45 años.

La llamada presbicia o vista cansada forma parte del envejecimiento natural del ojo, pero hoy ya no significa resignarse a depender constantemente de gafas de cerca.

"El cristalino pierde elasticidad con los años y eso impide enfocar correctamente los objetos cercanos", explica el Dr. Alfredo Castillo, jefe de Servicio de Oftalmología de Olympia Quirónsalud.

Según datos manejados por los especialistas, más del 80% de los mayores de 45 años presenta algún grado de presbicia.

Cuando leer empieza a convertirse en un esfuerzo

Muchas personas tardan en identificar el problema porque los síntomas aparecen de manera progresiva.

Los más habituales son:

  • Necesidad de alejar el móvil o el libro para enfocar
  • Visión borrosa de cerca
  • Fatiga visual
  • Dolores de cabeza tras leer
  • Mayor dificultad con poca iluminación
  • Sensación de sequedad ocular

"La mayoría de los pacientes llegan diciendo exactamente lo mismo: ‘cada vez tengo que estirar más el brazo para leer’, comenta el Dr. Castillo.

Aunque tradicionalmente la solución eran únicamente las gafas de cerca, los avances en cirugía oftalmológica han cambiado radicalmente el abordaje de la presbicia.

Las lentes multifocales: ver bien a todas las distancias

Uno de los grandes avances de la oftalmología moderna son las lentes intraoculares multifocales.

Estas lentes permiten corregir la visión lejana, intermedia y cercana de manera simultánea.

"Antes implantábamos lentes monofocales que solo corregían una distancia. Hoy podemos ofrecer independencia de gafas en la mayoría de las actividades diarias", explica el especialista.

La intervención consiste en sustituir el cristalino por una lente intraocular personalizada.

Es un procedimiento rápido, indoloro y ambulatorio.

En muchos casos, el paciente recupera su actividad habitual en pocos días.

¿Quién puede beneficiarse?

La cirugía de presbicia está especialmente indicada en personas:

• Mayores de 45 años
• Dependientes de gafas de cerca
• Con dificultad para trabajar con pantallas
• Que buscan mayor comodidad en su día a día
• Con una vida activa o deportiva

No obstante, aunque muchas personas con presbicia pueden beneficiarse de la cirugía, la indicación siempre debe confirmarse mediante un estudio oftalmológico personalizado que permita valorar si el paciente es un buen candidato y qué técnica ofrecerá los mejores resultados.

"Antes de plantear cualquier intervención realizamos un estudio exhaustivo para confirmar que el paciente es un buen candidato y seleccionar la técnica más adecuada para sus necesidades visuales", explica el Dr. Alfredo Castillo.

Además, la cirugía puede combinarse con la corrección de otros defectos refractivos como la miopía, la hipermetropía o el astigmatismo.

La decisión final siempre se basa en una valoración individualizada que tiene en cuenta no solo la graduación, sino también las necesidades visuales y el estilo de vida de cada paciente.

Más calidad de vida

Más allá de la visión, los especialistas destacan el impacto que tiene la presbicia en la calidad de vida.

Pequeños gestos cotidianos como mirar el móvil, leer una etiqueta, cocinar o trabajar frente al ordenador pueden convertirse en una fuente constante de incomodidad.

"La cirugía de presbicia no es únicamente una cuestión estética o de comodidad. Muchos pacientes recuperan agilidad visual y autonomía en su vida diaria", explica el doctor.

La oftalmología actual permite personalizar cada caso en función de la edad, la profesión y las necesidades visuales de cada persona.

Romper con la idea de que ‘es lo normal y no tiene solución’

Uno de los mayores errores sigue siendo asumir que la vista cansada es algo inevitable y sin tratamiento.

"La gran mayoría de los casos de presbicia pueden tratarse quirúrgicamente con excelentes resultados", concluye el Dr. Alfredo Castillo.

Gracias a la evolución tecnológica y al desarrollo de lentes intraoculares de última generación, hoy muchas personas vuelven a leer, trabajar o conducir sin depender constantemente de gafas.

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