16/10/2026

Señales de alerta del cáncer de mama: qué cambios conviene consultar

La Dra. Gema García Gálvez, responsable de servicio de Ginecología de Olympia Quirónsalud, explica qué cambios en la mama no deben pasarse por alto y recuerda la importancia de conocer el aspecto habitual de los senos y mantener las revisiones recomendadas.

El cáncer de mama es uno de los tumores más frecuentes entre las mujeres y, aunque en sus fases iniciales puede no producir síntomas, existen determinados cambios en la mama que conviene consultar con un especialista.

«Conocer nuestras mamas y saber cuál es su aspecto habitual puede ayudarnos a identificar cambios nuevos. Esto no significa que cualquier alteración sea un cáncer, pero sí que hay señales que merece la pena valorar y no dejar pasar», explica la Dra. Gema García Gálvez, jefa de Servicio de Ginecología de Olympia Quirónsalud.

Un bulto nuevo, una de las señales más conocidas

La aparición de un bulto nuevo en la mama o en la axila es probablemente el signo de alerta más conocido. También debe prestarse atención a un engrosamiento o hinchazón localizado en una zona de la mama, aunque no se identifique claramente un nódulo.

La especialista recuerda que encontrar un bulto no significa necesariamente que exista un tumor maligno. «Hay numerosas causas benignas que pueden producir nódulos o cambios en el tejido mamario. Lo importante es que, ante una lesión nueva o un cambio que persiste, podamos estudiarlo y determinar su origen», señala.

Cambios en la forma, el tamaño o la piel

No todas las señales de alerta se manifiestan como un bulto. También pueden aparecer cambios recientes en el tamaño o la forma de una mama, una nueva asimetría o modificaciones visibles en su contorno.

La piel también puede proporcionar información. La aparición de hoyuelos, hundimientos, arrugas o un aspecto similar a la denominada "piel de naranja" debe ser valorada, especialmente cuando se trata de un cambio reciente.

Asimismo, conviene consultar si aparece enrojecimiento, inflamación o descamación persistente de la piel de la mama o de la zona del pezón.

Cambios en el pezón que conviene vigilar

Otro signo que puede requerir valoración médica es una retracción o hundimiento del pezón de nueva aparición, especialmente cuando antes no presentaba ese aspecto.

También es recomendable consultar ante una secreción espontánea por el pezón que no esté relacionada con la lactancia, sobre todo cuando contiene sangre o se produce únicamente en una de las mamas.

«Lo que buscamos fundamentalmente son cambios nuevos. Cada mujer tiene unas características mamarias diferentes y algunas alteraciones pueden haber estado presentes durante años sin tener significado patológico. Lo que debe llamar nuestra atención es aquello que aparece, cambia o persiste», explica la Dra. García Gálvez.



¿Y el dolor de mama?

El dolor mamario es frecuente y, en muchas ocasiones, está relacionado con cambios hormonales u otras causas benignas. Sin embargo, un dolor persistente, localizado en una zona concreta de la mama o del pezón y sin una causa clara merece ser consultado, especialmente si se acompaña de otros cambios.

Por ello, la especialista recomienda prestar atención a la combinación de diferentes señales y evitar tanto alarmarse ante cualquier molestia como normalizar alteraciones que se mantienen en el tiempo.

Conocerse no sustituye a las revisiones

Observar y conocer las propias mamas puede ayudar a detectar cambios, pero no sustituye a los controles ginecológicos ni a las pruebas de cribado recomendadas según la edad y el riesgo individual de cada mujer.

«No debemos esperar a notar un bulto para ocuparnos de la salud mamaria. El seguimiento y las pruebas de imagen indicadas en cada etapa permiten detectar lesiones que todavía son demasiado pequeñas para producir síntomas o ser palpables», subraya la ginecóloga de Olympia Quirónsalud.

Además, existen factores sobre los que se puede actuar para cuidar la salud general y reducir el riesgo de distintos tipos de cáncer, como mantener un peso saludable, realizar actividad física regularmente, evitar el tabaco y limitar el consumo de alcohol.

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