Alimentos que ayudan a proteger la piel del sol: la nutrición también cuenta en verano
Durante los meses de verano solemos reforzar el cuidado de la piel con protector solar, ropa adecuada y evitando la exposición en las horas centrales del día. Sin embargo, la alimentación también puede convertirse en una aliada para ayudar a proteger la piel frente al daño solar.
"Aunque ningún alimento sustituye al uso de fotoprotección, una dieta rica en antioxidantes y nutrientes específicos puede contribuir al cuidado de la piel frente al daño oxidativo provocado por la radiación ultravioleta", explica Andrea Celis, nutricionista de Olympia Quirónsalud.
La especialista destaca que algunos alimentos aportan compuestos capaces de favorecer la hidratación, proteger las células y contribuir al mantenimiento de una piel saludable.
1. Zanahorias y alimentos ricos en betacarotenos
Los alimentos de color naranja o amarillo intenso son especialmente interesantes en esta época del año.
"Zanahoria, calabaza, boniato o mango contienen betacarotenos, pigmentos antioxidantes que el organismo transforma en vitamina A", explica Andrea Celis.
Estos compuestos forman parte del grupo de los carotenoides, nutrientes que se acumulan en la piel y pueden contribuir a reforzar la defensa antioxidante frente al estrés oxidativo asociado a la exposición solar. Además, su consumo regular dentro de una dieta equilibrada puede favorecer un tono cutáneo más uniforme.
2. Tomate, fuente natural de licopeno
El tomate es otro gran aliado para el cuidado de la piel.
"Es rico en licopeno, un antioxidante muy potente que se ha relacionado con una mayor protección frente a los efectos de los rayos ultravioleta cuando se incorpora habitualmente a la alimentación", señala la nutricionista de Olympia Quirónsalud.
Además, el licopeno aumenta su biodisponibilidad cuando el tomate se consume cocinado o acompañado de aceite de oliva.
3. Verduras de hoja verde
Espinacas, kale o acelgas aportan nutrientes con acción antioxidante y protectora.
"Estas verduras contienen luteína y zeaxantina, compuestos que ayudan a reducir el daño celular relacionado con la exposición solar", explica Andrea Celis.
Incluir verduras de hoja verde en ensaladas, salteados o guarniciones es una forma sencilla de enriquecer la dieta y cuidar la piel desde dentro.
4. Pescados grasos y omega-3
La hidratación y la inflamación también influyen en la salud cutánea.
"Pescados como el salmón, las sardinas, los boquerones o la caballa aportan ácidos grasos omega-3, que participan en la modulación de la inflamación y pueden ayudar al mantenimiento de una piel saludable", afirma la especialista.
Su consumo regular forma parte además de un patrón de alimentación cardiosaludable.
5. Frutas ricas en vitamina C
La vitamina C desempeña un papel esencial en el mantenimiento de la piel.
"Naranja, kiwi, fresas, papaya o frutos rojos son buenas fuentes de vitamina C, un nutriente necesario para la síntesis de colágeno y con función antioxidante", explica Andrea Celis.
El colágeno es fundamental para mantener la elasticidad y estructura cutánea, por lo que estas frutas pueden convertirse en un gran complemento de la dieta veraniega.
6. Té verde y frutos secos
Algunos pequeños hábitos también pueden marcar la diferencia.
"El té verde aporta polifenoles con acción antioxidante, mientras que frutos secos como las almendras o las nueces contienen vitamina E, grasas saludables y otros compuestos que contribuyen a proteger las células frente al daño oxidativo", señala la nutricionista.
Además, recuerda que mantener una buena hidratación es clave para el aspecto y la función barrera de la piel, especialmente en épocas de calor y mayor exposición solar.
Protección solar: un cuidado que empieza desde dentro
La alimentación puede contribuir al cuidado cutáneo, pero siempre como complemento de otras medidas preventivas.
"Es importante recordar que estos alimentos no sustituyen al protector solar ni a una exposición responsable", concluye Andrea Celis, nutricionista de Olympia Quirónsalud. "La mejor estrategia es combinar buenos hábitos nutricionales con fotoprotección adecuada, hidratación y cuidado diario de la piel".
Porque protegerse del sol no depende de una única medida, sino de un enfoque global que también incluye lo que ponemos en nuestro plato.



