15/01/2026

El ejercicio físico, un aliado clave durante el proceso oncológico

En Olympia Quirónsalud se apuesta por el ejercicio físico como una herramienta fundamental para acompañar a las personas que atraviesan un proceso oncológico. Lejos de ser una práctica contraindicada, la actividad física, bien planificada y adaptada a cada fase de la enfermedad, puede marcar una gran diferencia en el bienestar físico y emocional del paciente.

Tal y como explica Roberto Murias, Coordinador de Fisioterapia y Rehabilitación de Olympia Quirónsalud, el movimiento ayuda a afrontar mejor los tratamientos, mantener la energía y mejorar la calidad de vida antes, durante y después del proceso oncológico.

Preparar el cuerpo antes del tratamiento: la importancia del ejercicio previo

Antes de iniciar cualquier tratamiento oncológico, preparar el cuerpo puede suponer una ventaja importante. El ejercicio previo ayuda a mejorar la capacidad cardiopulmonar, la fuerza muscular y la resistencia, lo que permite afrontar con mayor solidez los efectos del tratamiento.

Actividades como caminar, realizar ejercicios aeróbicos suaves, utilizar la elíptica o trabajar la fuerza ligera, siempre de forma personalizada, contribuyen a crear una base física que facilita la recuperación y mejora la tolerancia a los tratamientos médicos.

Durante el tratamiento: mantenerse activo para combatir el sedentarismo

La fase de tratamiento suele ser la más desafiante. La fatiga, los efectos secundarios y la disminución de energía pueden llevar al sedentarismo, algo que conviene evitar. En este momento, el ejercicio de baja intensidad se convierte en un gran aliado.

Mantenerse activo ayuda a estimular el sistema inmunológico, preservar la movilidad y mejorar el estado de ánimo. Actividades suaves y adaptadas permiten seguir en movimiento sin sobrecargar el cuerpo, respetando siempre las sensaciones y el estado de cada paciente.

Después del tratamiento: recuperar fuerza, movilidad y energía

Una vez finalizado el tratamiento oncológico, el ejercicio continúa desempeñando un papel esencial. La actividad física contribuye a reducir la fatiga persistente, mejorar la movilidad articular y aumentar la capacidad cardiovascular.

Además, favorece la recuperación de la fuerza y la funcionalidad, ayudando a retomar progresivamente las actividades de la vida diaria y a recuperar la confianza en el propio cuerpo.

Ejercicio personalizado y supervisado, la clave del éxito

Cada proceso oncológico es único, y por eso el ejercicio debe adaptarse de manera individualizada. En Olympia Quirónsalud, el trabajo coordinado entre fisioterapeutas y profesionales de la salud permite diseñar programas seguros, eficaces y ajustados a cada etapa del tratamiento.

El especialista destaca que el ejercicio no solo tiene cabida en el proceso oncológico, sino que se convierte en un pilar fundamental para sentirse mejor, mantenerse activo y mejorar la calidad de vida en todas sus fases.

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