Seis consejos médicos para viajes largos en avión: cómo prevenir riesgos y cuidar tu salud
Los viajes largos en avión pueden suponer un desafío para el organismo. Factores como la baja humedad de la cabina, la inmovilidad o los cambios horarios pueden favorecer problemas como la deshidratación, la trombosis venosa profunda (TVP), el jet lag o las infecciones respiratorias.
La doctora Sonia Tejada, jefa de servicio de Neurocirugía y especialista en Acondicionamiento Físico y Mental en Olympia Quirónsalud, explica que una adecuada preparación puede marcar la diferencia.
"En vuelos de larga duración es fundamental adoptar una serie de medidas para minimizar riesgos y mantener el bienestar durante el viaje", señala.
1. Mantener una buena hidratación
El aire en la cabina del avión tiene una humedad muy baja (entre el 10% y el 20%), lo que favorece la pérdida de líquidos.
Esto puede provocar síntomas como sequedad ocular, dolor de cabeza o fatiga, además de aumentar el riesgo de coagulación.
Se recomienda beber entre 200 y 250 ml de agua cada hora, y, si es posible, incorporar electrolitos. También es importante evitar el alcohol y la cafeína, ya que tienen efecto diurético.
2. Movimiento frecuente durante el vuelo
Permanecer sentado durante largos periodos dificulta la circulación sanguínea en las piernas y aumenta el riesgo de trombosis venosa profunda.
En vuelos de más de 4 horas, es aconsejable levantarse cada 1-2 horas o realizar ejercicios sencillos en el asiento, como:
- Rotaciones de tobillos
- Elevación de talones y puntas de los pies
- Flexión de rodillas
Cada ejercicio puede realizarse durante unos 30 segundos y repetirse varias veces.
"El movimiento es clave para activar la circulación y reducir el riesgo de complicaciones vasculares", indica la doctora Tejada.
3. Ropa cómoda y medias de compresión
La elección de la ropa también influye en la circulación.
En este sentido, se recomienda utilizar prendas holgadas, evitar ropa ajustada que comprima el abdomen o las piernas y optar por calzado cómodo.
Las medias de compresión graduada (15-30 mmHg) pueden ayudar a reducir la hinchazón en las extremidades inferiores.
Además, es aconsejable no cruzar las piernas y, si es posible, elegir asientos con mayor espacio, como los de pasillo.
4. Regular el jet lag
Cuando el viaje implica un cambio de más de tres husos horarios, el ritmo circadiano se altera, lo que puede provocar insomnio o somnolencia.
Según la especialista, para minimizarlo, se recomienda ajustar progresivamente los horarios de sueño uno o dos días antes del viaje y adaptar el descanso durante el vuelo en función del destino.
La melatonina puede ser una ayuda en algunos casos, aunque siempre es recomendable consultar con un profesional sanitario antes de utilizarla, especialmente en dosis elevadas.
5. Cuidado respiratorio
El aire seco de la cabina también afecta a las vías respiratorias, favoreciendo la irritación de las mucosas y aumentando el riesgo de contagio de infecciones.
Este riesgo puede ser hasta dos o tres veces mayor que en otros espacios públicos.
Para prevenirlo, se pueden utilizar sprays nasales salinos, humidificadores portátiles o descongestionantes, especialmente en personas con alergias o asma.
El uso de mascarilla es recomendable en personas inmunodeprimidas o con infecciones respiratorias.
6. Alimentación ligera
Durante el vuelo, la digestión puede volverse más lenta debido a la falta de movimiento y a la presión en cabina.
Por ello, es preferible realizar comidas ligeras y en pequeñas cantidades, priorizando alimentos fáciles de digerir como frutas, yogures o snacks bajos en grasa y sodio.
Evitar alimentos ultraprocesados ayuda a prevenir la retención de líquidos y la sensación de hinchazón.
En personas con factores de riesgo, como antecedentes de trombosis, cirugía reciente, obesidad, uso de anticonceptivos o embarazo, es especialmente importante consultar con un médico antes de realizar un vuelo largo.
"En determinados casos puede ser necesario valorar medidas preventivas adicionales, como el uso de tratamiento anticoagulante profiláctico", concluye la doctora Sonia Tejada.
Adoptar estas recomendaciones permite reducir riesgos y mejorar la experiencia de viaje, favoreciendo un trayecto más cómodo y seguro incluso en vuelos de larga duración.



