21/07/2026

¿Ves borroso o con menos nitidez? Podría ser una catarata

El Dr. Alfredo Castillo explica cómo la pérdida de transparencia del cristalino afecta a la visión y por qué la cirugía de cataratas permite recuperar calidad visual de forma rápida y segura.

Hay personas que lo describen como una borrosidad y falta de definición.

Otras notan que los colores han perdido intensidad, como si el mundo se volviera más apagado con el tiempo. También es frecuente que las luces molesten más de lo habitual, especialmente al conducir de noche, o que los faros de los coches provoquen deslumbramientos incómodos.

En muchos casos, el primer aviso es muy sencillo: "me he cambiado las gafas varias veces y sigo sin ver bien".

Detrás de estos síntomas, muy característicos pero a menudo progresivos y sutiles, puede encontrarse una catarata.

"El cristalino es la lente natural del ojo y, con el paso del tiempo, pierde transparencia. La catarata no es otra cosa que ese proceso de opacificación", explica el Dr. Alfredo Castillo, jefe de Servicio de Oftalmología de Olympia Quirónsalud.

Según el oftalmólogo, esta alteración visual es extremadamente frecuente y constituye la principal causa de pérdida de visión reversible en el mundo. "Lo importante es entender que no se trata de una enfermedad rara ni compleja, sino de un proceso evolutivo muy habitual asociado al envejecimiento del ojo", añade.

Una pérdida de visión lenta, pero progresiva

Uno de los aspectos que más confunde a los pacientes es la forma en la que la catarata aparece.

No suele haber un cambio brusco, sino una degradación progresiva de la calidad visual. Al principio, muchos pacientes se adaptan sin darse cuenta: aumentan la iluminación al leer, cambian la graduación de las gafas o evitan conducir de noche.

"El problema es que el cerebro compensa durante mucho tiempo la mala calidad de imagen, y eso hace que la persona no sea consciente de cuánto ha empeorado su visión hasta fases más avanzadas", señala el Dr. Castillo.

Este fenómeno explica por qué muchas consultas se producen cuando la catarata ya empieza a interferir claramente en la vida diaria.

No es solo una cuestión de edad avanzada

Aunque la catarata se asocia tradicionalmente a personas mayores, no es exclusiva de edades muy avanzadas. En los últimos años se observa un aumento de los casos en personas jóvenes.

"El envejecimiento es el principal factor de riesgo, pero no el único", explica el especialista. También pueden influir factores como la diabetes, la miopía elevada, la exposición prolongada a la radiación solar, el tabaquismo o determinados tratamientos farmacológicos.

Esto hace que, en la práctica clínica, no sea raro detectar cataratas en pacientes en etapas relativamente tempranas de la vida adulta.

Cuando ver bien vuelve a ser una prioridad

La buena noticia es que la catarata tiene tratamiento quirúrgico altamente eficaz.

"La cirugía de cataratas es uno de los procedimientos más seguros y con mejores resultados de toda la medicina actual", afirma el Dr. Alfredo Castillo. "Consiste en sustituir el cristalino opacificado por una lente intraocular que permite recuperar la transparencia y, en muchos casos, mejorar incluso la calidad visual previa del paciente".

Se trata de una intervención ambulatoria, con anestesia local y una duración corta, que en la mayoría de los casos permite al paciente retomar su vida cotidiana en muy poco tiempo.

Más allá de "quitar la catarata"

En la actualidad, la cirugía no solo busca eliminar la opacidad del cristalino, sino optimizar la visión global del paciente.

"Hoy podemos personalizar las lentes intraoculares para corregir no solo la catarata, sino también otros defectos refractivos como la miopía, la hipermetropía, el astigmatismo e incluso la presbicia", explica el especialista.

Esto permite que muchos pacientes reduzcan su dependencia de gafas tras la intervención.

Más allá de la técnica, los oftalmólogos destacan el impacto funcional de la cirugía.

"Los pacientes nos dicen con frecuencia que no eran conscientes de lo mal que veían hasta que recuperan una visión nítida", concluye el Dr. Alfredo Castillo.

Recuperar contraste, colores más vivos y una visión sin deslumbramientos no solo mejora la visión, sino también la autonomía y la seguridad en actividades cotidianas como conducir, leer o caminar por la calle.

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